El trauma puede definirse ampliamente como una experiencia profundamente angustiosa o perturbadora que supera la capacidad de una persona para hacerle frente. No se trata del evento en sí, sino de la experiencia subjetiva que este le produce a una persona.
Esto significa que lo que podría ser traumático para una persona, podría no serlo para otra. El trauma puede originarse a partir de una amplia variedad de experiencias. Esta incluye, pero no se limita a, abusos físicos o sexuales, violencia doméstica, desastres naturales, conflictos bélicos, accidentes o enfermedades graves.
Lo clave es la percepción individual del evento, que influye en la manera en que la persona responde emocional, física y psicológicamente. Además, es crucial tener en cuenta la diversidad de los traumas. Esta incluye el trauma agudo que surge como resultado de un solo incidente, el trauma crónico que resulta de incidentes repetidos y prolongados y el trauma complejo que se deriva de la exposición a diversos eventos traumáticos. Por lo general, son invasivos o interpersonales. Comprender el trauma es el primer paso hacia una curación efectiva.
El trauma no es solo una experiencia mental o emocional. También tiene profundos efectos en el cuerpo físico. Comprender este impacto dual es crucial para comprender toda la imagen del trauma desde el punto de vista psicológico.
El cuerpo RECUERDA, tiene memoria somática.
El trauma puede dar lugar a trastornos de salud mental, como el trastorno de estrés postraumático, la ansiedad y la depresión, e incluso puede alterar la percepción de uno mismo y del mundo. Puede manifestarse como flashbacks, pesadillas, dificultades para concentrarse o embotamiento emocional.
Estos síntomas pueden alterar las actividades diarias, las relaciones interpersonales sexoafectivas y la satisfacción vital general simultáneamente, a nivel fisiológico.
El trauma afecta al sistema de respuesta al estrés del cuerpo ante una amenaza. Nuestro cuerpo reacciona para garantizar la supervivencia, en forma de respuesta de «lucha o huida» o «congelación». No obstante, la exposición repetida al trauma puede provocar numerosos síntomas que afectaran al cuerpo físico:
- insomnio,
- ansiedad,
- enfermedades cardiovasculares,
- dolor y fatiga crónico,
- problemas digestivos,
- irritaciones de pie
- tensiones musculares, contracturas,
- dolores de cabeza
- falta de placer e insensibilidad
- disfunciones sexuales y del sistema
- bajada constante de energía y desánimo
- El sistema inmunitario funciona de forma deficiente.
Para sanar un trauma, debemos abordar tanto los efectos psicológicos como los fisiológicos, ya que están intrínsecamente conectados.
Por tanto, el objetivo de la sanación del trauma es restaurar el equilibrio entre la mente y el cuerpo.
Desde el Tantra y Neotantra, tenemos un gran equipo de personas, en un espacio de confianza y seguridad, para poder tratarlo a nivel mental – físico – emocional – energético, liberando esas memorias almacenadas, y aportando a todo tu SER más calma, tranquilidad y confianza.
El cuerpo es una fuente valiosa de información.
Además de la terapia y el apoyo psicológico que ofrecemos, desde Tantra Esencia de Vida, te acompañamos a transformar la relación con tu cuerpo, a través de la relajación, la respiración consciente, el masaje, la presencia, el reconocimiento, creamos un nuevo vínculo de AMOR, ACEPTACIÓN y LIBERTAD en tu interior y esto transforma todas las áreas de tu vida.
Amerai Carrera

Terapeuta, facilitadora y formadora con experiencia establecida en Tantra, Neotantra y Sexualidad Consciente. Te acompaño a que conectes con tu auténtica esencia y te guío en un viaje mágico y sanador a lo más profundo del ser.
Te ofrezco mi guía por un camino ya vivido, por una senda que conozco y en la que te doy la mano.