Relato de confinamiento, ¿despertar o morir, tu qué eliges?

Y por la mañana, veo al sol salir y al pasar las horas, sin saber ni importar qué horas son, siento como sus rayos penetran por cada poro de mi piel y me inunda por completo de energía.

Con los pies en el suelo, siento la humedad de la tierra, la hierva mullida bajo mis pies, por un instante me siento oruga, vulnerable y paciente, consciente también de mis tobillos, gemelos, rodillas, muslos, glúteos, pelvis, y respiro…sigo el recorrido ascendente, aún más consciente de mi bajo vientre, cuando vuelvo a respirar, acepto y digiero los acontecimientos del momento presente, y pongo mi atención en la base de mi columna, sigo ascendiendo en línea vertical, vértebra a vértebra, respiro más lento, más profundo sintiendo mi propia verticalidad, me siento como un árbol, en mi centro, enraizada al presente, hasta sentir mi pecho que se expande con la inspiración y al exhalar sigo el viaje interior, recorriendo mi cuerpo, hombros, brazos, manos y dedos de mis mano…elevo mis brazos hacia el cielo y veo trepar una ardilla por la corteza del árbol, tan ligera de equipaje, me conecta con la alegría por la vida y me inyecta de un espíritu juguetón…siento como si fuera yo la que trepa y salta de rama en rama…momento a momento, sin importar el futuro….vuelvo a respirar y esta vez sonrío al ver en otro árbol una garza, se mueve con aplomo y facilidad, me inspira a hacer lo mismo, me susurra al oído que las transiciones pueden ser fáciles, que no siempre es necesario el drama en los cambios de los ciclos vitales de la humanidad…me pide que abra un poco más mis ojos, para poder ver otras realidades…respiro con mayor amplitud y al seguir contemplando alrededor, escucho los relatos eróticos de unos pajaritos, que me embriagan con sus rimas y cantos.. parecen felices…libres….sigo respirando sintiendo mis cervicales, abriendo mi corazón un poquito más a cada respiración, sintiendo mi boca, mi lengua, mis sonrosadas mejillas, mi nariz, los ojos, las orejas, mi coronilla….y aún vislumbro más a lo alto otras aves, desafiando la fuerza de la gravedad, un día pasaron de reptiles a desarrollar plumas y alas…abriéndose a su propia transformación… sin necesidad de equipaje más que su pelaje, y con gratitud a la belleza de la propia capacidad de contemplación tanto exterior como interior, agacho la cabeza, siguiendo el recorrido inverso por mi cuerpo…mentón, garganta, pechos, ombligo, crestas iliacas, pubis y desciendo hasta llegar a los dedos de los pies, de nuevo sintiendo la tierra, me arrodillo ante tanta grandeza, sabiduría y belleza, oliendo el perfume sutil y dulce de las flores, admirando y dándole la bienvenida a la primavera, me postro ante cualquier forma de vida, en cualquiera de los reinos…respiro más lento y agradezco y recuerdo las palabras de Eckhart Tolle, en su libro “un nuevo MUNDO, AHORA”: En cualquiera de los reinos – mineral, vegetal, animal o humano-, puede experimentar la “iluminación”. No obstante, es un fenómeno extremadamente raro, ya que es más que un progreso evolutivo: implica también una discontinuidad en el desarrollo, un salto a un nivel de existencia totalmente diferente y, lo que es más importante, una disminución de la materialidad.

¿estoy yo – tu – nosotros preparados para la transformación de la consciencia?

¿soy – somos capaces de perder la densidad de nuestras estructuras mentales rígidas y condicionadas?

¿podemos dejar de identificarnos con la materialidad, la forma, que sujeta al ego y nos condena a estar encarcelados en nuestra propia personalidad?

¿qué puedo – podemos hacer, si es que podemos hacer algo, para provocar o acelerar este cambio interior?

¿estoy – estamos listos para despertar y despojarnos del velo del engaño?

Y sigo respirando, contemplando, sintiendo, meditando, siendo…y sobretodo agradeciendo a la madre naturaleza que me enseña y me devuelve a cada suspiro a mi esencia, a mi propia naturaleza…nada que hacer, nada que demostrar…

Amerai Carrera

2020-04-06T16:33:42+00:00