Viaje a tu esencia

Viaje a tu esencia

Vivimos en una sociedad donde estamos acostumbrados a funcionar de forma muy acelerada, superficial y desbordados por una multiplicidad de impresiones, urgencias, estando constantemente atendiendo a necesidades, y con el foco puesto en los estímulos que vienen de nuestro alrededor.

Te invito a qué pares unos minutos, y observes desde tu mente consciente, y que revises tu situación a través de esta pregunta:

¿Como es el funcionar de mi día a día, desde que me despierto hasta que me voy a dormir?

Es probable que te des cuenta de que estás continuamente, pendiente y dependiente del mundo exterior, que prácticamente todas las horas, o la gran parte de tu tiempo estás constantemente atendiendo asuntos, exigencias, resolviendo problemas, satisfaciendo deseos, gestionando, operando de forma funcional y además, como estas te inducen a estar siempre en movimiento, en acción, en el automatismo del “hacer”, en un sinfín de “check lists”, a no parar, ocupados, preocupados y asomados al exterior. 

Cuando pasamos todo el día, cultivando nuestro desarrollo hacia fuera, desarrollando nuestros sentidos, desarrollando nuestra mente, nuestras facultades motoras, dinámicas, operativas, dejamos de ocuparnos de nuestro interior, dejamos de prestar atención y estar atentos y ser conscientes de nosotros mismos, olvidamos que somos los sujetos de esta acción, los directores de este teatrillo, de nuestra vida y fácilmente nos dejamos arrastrar, disgustándonos, culpando, quejándonos, y potenciando nuestra propia infelicidad.

Puede que incluso, aunque aparezcan síntomas alarmantes como insomnio, hipertensión, estreñimiento, dolor en el estómago, tensión en el cuerpo, irritación, estrés, susceptibilidad a flor de piel, ánimo crispado, dolores de cabeza, fatiga, desórdenes alimentarios, falta de lívido, angustia, dolores musculares, trastornos funcionales. O puede que simplemente te experimentes a contracorriente, porque vives a un ritmo antinatural, acelerado, con demasiada presión, con sobredosis de excitantes o relajantes, sientas que no encajas, que te abruma, que te supera y fácilmente estos hábitos insalubres se convierten en un círculo vicioso, priorizando el mundo exterior, saliendo de nuestro eje, perdiendo el equilibrio interior, desconectándonos de nuestra verdad, perdiendo serenidad, capacidad de concentración, fuerza personal, alegría, tranquilidad y calma interior, bajando el rendimiento, perdiendo capacidad de asimilación, de concentración, de expresión, de sentir y compartir desde un lugar espontáneo, autentico, sensual y juguetón. Estando en lucha y conflicto interno y en distintas áreas de tu vida. Y lo peor de todo es que la tendencia es normalizarlo.

¿Sabes que hay otra forma de vivir? ¿te cuento el secreto?

La solución verdadera no consiste en medicinas paliativas, la clave empieza por ti, el mejor remedio es aprender a descubrirte a ti mismo, a encontrarte, aprender cómo funciona tu mente sin que esta sea un obstáculo, a escuchar que es lo que necesitas interiormente a cada momento, a restablecer el equilibrio, a calmar tu sistema nervioso, a conectar con el cuerpo desde el amor, desde la relajación y el placer, a potenciar tu vida afectiva, con aceptación, con curiosidad, cuidando además tu cuerpo emocional y encontrando más espacios de silencio interior.

Aprendiendo a conocerte de forma intrínseca. Siendo tu mente como un instrumento esencial, sin quedarnos atrapados en lo intelectual. La mente se ha acostumbrado a buscar continuamente, corriendo siempre al galope, pasando de un objeto a otro, acelerada, a veces con poca profundidad, buscando soluciones a través de resultados, por sus productos o en compartimentos, etiquetando, estamos valorando, estamos juzgando, seleccionando y cuando lo hacemos únicamente a través del pensamiento, del lenguaje que viene del hemisferio izquierdo y a través de nuestra capacidad de razonar, nuestra experiencia queda limitada. Y fácilmente aparece un nuevo obstáculo y más conflictos, desesperación, miedo, rabia y frustración.

Aunque la mente es el medio de conocimiento, el camino de toma de conciencia, si queremos descubrir nuestra esencia, nuestra realidad y que nuestra vida interior sea realmente vida, tenemos que aprender en lo que está vivo, presente en cada situación: en nuestra mente la atención, en nuestro campo emocional el sentimiento y con las sensaciones en nuestro cuerpo y todas las funciones fisiológicas. Y sólo potenciando el foco hacia dentro de lo que está vivo, aprendemos a ahondar en lo que está vivo de la mente que es la atención sostenida, junto con el foco viviente del sentimiento se produce el descubrimiento de lo que es realmente el sentimiento. Y desde ahí podemos transformar y fusionar, porque de la misma manera que la mente entra dentro del sentimiento, el sentimiento entra entonces también dentro de la mente, y en lugar de tratar de entenderlo – razonarlo podemos descubrir lo que hay detrás, según sus efectos o manifestaciones y comportamientos externos. 

Desde el tantra, además incluimos el cuerpo en el momento presente podremos acoger y potenciar la capacidad de estar y ser aquí y ahora, sin desasociarnos de él, liberándonos de personajes, de automatismos, de hábitos mentales, perdiendo la inercia a dar vueltas y de repetir siempre lo mismo, permitiéndonos penetrar en nuestro SER supremo, gracias a la respiración, a la capacidad de contemplar, de estar con la atención en el presente, de centramiento, en la postura corporal, sobre un chakra, en un yantra, en la visualización, en una oración o mantra, en la observación sin juicio, en la tranquilización, en la concentración, en la meditación, en el silencio, en la investigación del yo, sobre una cualidad propia y divina

El viaje hacia nuestro interior, hacia a tu esencia es la revolución que facilita el valor, para atreverse a vivir la vida en su totalidad y grandeza, con autorresponsabilidad, amor incondicional e ilusión. Y solo depende se ti, aunque a veces necesitamos un pequeño empujón y que nos acompañen…¿tú qué eliges?

Amerai Carrera

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